Ciudad de México 15-12-2017
¿De quién es la culpa de la ridícula nominación de Kate?
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¿De quién es la culpa de la ridícula nominación de Kate?

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¡Vaya manera de arruinarle la vida a Kate del Castillo! Tal parece que la MORENISTA María del Rosario Perez no superó su afición a la telenovela "Muchachitas" y ahora de adulto no encuentra otra manera de consumar su admiración por la actriz que nominándola a la medalla Belisario Dominguez. 

Kate de seguro ha de estar muy contenta: gracias a la ocurrente militante de Morena le llovieron olas de insultos y descalificaciones gratuitas en las redes sociales, como si ella hubiera ido a pedirle que la nominara y como si le hicieran falta más problemas. Aquí sí aplica el dicho: ¡No me ayudes comadre!  A ver, es como si yo tuviera la ocurrencia de nominar a  Chayo Pérez para el certamen de Nuestra Belleza; las redes explotarían -sabemos que son crueles- y no quiero ver la bola de insultos y motes discriminatorios de los que sería objeto nuestra connacional. Pero, ¿de quién sería la culpa? Obvio no de la que no bajarían de fea y cosas peores, sino mía por la ridícula nominación. 

Por ahí otro ocurrente senador del PRI nominó a Juan Gabriel... ¡están pa' darles pampa!  ¿Qué carajos les pasa por la cabeza para proponer a personajes que tienen cualidades distintas a las que claramente se requieren para otorgar esta medalla? Parece que el único objetivo es desprestigiar la presea o de plano, para que no parezca una burla, que alguien les explique, antes de encomendarlos a esa comisión, que las virtudes que deben poseer los nominados a la Belisario Dominguez no son las mismas que para un Grammy o un reality show. Es muy fácil: la Belisario es para quienes "se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de la Patria o de la humanidad." 

 

Pero ni quién los entienda; el año pasado les ardió en el alma que después de mucha polémica condecoraran a Gonzalo Rivas Cámara, el hombre que arriesgó su vida por evitar una explosión en la gasolinera de Iguala después de que unos normalistas de Ayotzinapa le prendieran fuego (intencionalmente) tras hacer berrinche porque les negaron la venta de combustible para rellenar sus molotov.  "¿Cómo que a Gonzalo?", decían los de Morena. Primero porque no les gustaba que quien incansablemente promovió su nominación fue Luis González de Alba y segundo, porque reconocer el acto heroico de Rivas era criminalizar implícitamente a los angelitos normalistas. Usaron hasta el mezquino argumento de que él de menso se metió en las llamas sin saber que todas las gasolineras tienen un sistema automático que bloquea los depósitos de combustible aunque no se active manualmente (¿ y quién se iba a esperar a ver si era cierto?).

No soy malpensado pero, si no fuera una teoría conspiranoide tan maquiavélica y elaborada para una militante de MORENA, cualquiera pensaría que la nominación de Kate es "un compló", y que este año quieren vengarse ridiculizando la medalla. No les gustó Gonzalo Rivas pero ahora están proponiendo a Poniatowska o al divo de Juárez, ¡no sé qué está pasando con esta legislatura! Esta, la LXIII, está peor que nunca y eso ya es mucho decir: todos los días nos hacen pasar vergüenzas: que si ya subió al pleno un diputado con su camiseta del América haciendo la "Temo señal" y diciendo: ¡Ganó Papá! (ódiame más); que si un par de legisladoras discutieron iniciativas desgreñándose a mordidas y arañazos como verduleras; que si Carmen Salinas "la corcholata",  la aventurera reina del albur, nos mandó a la chiflada diciendo que le vale y va a seguir yendo a dormir al trabajo; que si legisladoras en comisiones de equidad de género le hicieron bullying a un colega con el homofóbico grito de ¡ehhhhh puto!; que si a otro diputado le robaron el celular de su curul en plena sesión... ¡Y vendrán cosas peores!, dice la Biblia.

Lo más alentador es que dice AMLO que ahora que gane la presidencia va a eliminar los exámenes de admisión a las universidades. No bueno, pues así va ser más fácil ser legislador. Ya mejor que ni de admisión ni de titulación, que mejor regale los títulos. No tiene que ser presidente para que conozcamos sus resultados, lo demostró con la UACM que engendró cuando fue jefe de gobierno: en 16 años ha egresado menos del 5% de los matriculados y a los contribuyentes les ha costado más de 5 millones de pesos cada alumno titulado: ¡más caro que becarlos a todo lujo en Harvard! (y ha mejorado: hasta el 2014 costaba 11 millones de pesos cada titulado).

Pero no hay que preocuparse: el 95% de los no graduados puede engrosar las filas de legisladores para replicar lo que hacían en la escuelita: bulear, dormirse, la chorcha en el café, y llevar su realidad de telenovelas y fútbol al pleno.


Adrián González de Alba

Aficionado a la guitarra flamenca, la política, la cocina y los idiomas. @AdrianGdeA

El Andén

Etiquetas: Kate del Castillo Senado Belisario Domínguez Legislatura Congreso