Ciudad de México 18-10-2017
¿Le tocará a la poderosa Dione entregar Iztapalapa?
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¿Le tocará a la poderosa Dione entregar Iztapalapa?

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A pesar de la complejidad y tamaño de la delegación Iztapalapa, el gobierno de la perredista Dione Anguiano no ha tenido obstáculos serios ni crisis severas. En términos generales, ha sido una buena administración. Además, la delegada cuenta con el apoyo de la jefatura de gobierno y maneja un capital político considerable tanto en su demarcación como en el PRD, dentro de la corriente de Vanguardia Progresista.

Digamos que tiene un buen barco y suficientes remeros. Sin embargo, corre el riesgo de ser quien entregue la delegación a Morena en 2018. ¿Por qué? No sólo porque los vientos corren en contra de PRD y a favor de Morena, sino porque todo el tablero se movió.

Valencia llegó con todas las canicas

En 2012, el candidato del PRD, Jesús Valencia, ganó la delegación con el apoyo de prácticamente todas las fuerzas de izquierda. Tanto las nacionales, como las chilangas y hasta las locales. Los acuerdos salpicaron sangre (metafóricamente, claro), pero Valencia terminó con el apoyo hasta de sus adversarios internos: Clara Brugada, Aleida Alavez, Arturo Santana, los Morales.  Además, el carisma de Mancera como candidato lo ayudó; la fuerza de López Obrador, que también competía en la presidencial, lo empujó. Aún estaba Marcelo Ebrard en el PRD, aún contaba, y Valencia era ebrardista. La fuerza territorial de Dione Anguiano y de su equipo familiar y político también se sumó en 2012 para que ganara el PRD en Iztapalapa. Arrasaron.

Anguiano construyó su propia fuerza

En 2015, la candidata fue Dione Anguiano, quien llegó con una sorprendente fuerza propia. De hecho, su equipo le dio impulso a la corriente Vanguardia Progresista en el PRD. Pero el escenario ya había cambiado: aunque llegó con el apoyo del ex delegado y del gobierno mancerista, ya no había ebrardistas de su lado, la elección era intermedia, AMLO ya le había sacado la lengua al PRD, la popularidad de Mancera ya estaba en picada y las fuerzas de la demarcación se habían alejado. La arrolladora fuerza de Anguiano, de hecho, terminó por alejarlas. Su principal y poderoso aliado era el entonces secretario de gobierno, Héctor Serrano. 

2018, vacas flacas y fractura interna

El escenario para el 2018 es aún más complicado. No sólo ya no tienen a un candidato carismático como Mancera para la jefatura de gobierno, sino que el PRD está en declive; los aliados se fueron o están por irse a Morena y, para complicar las cosas, el poderoso equipo de Anguiano se fracturó: su compañero de batallas, Alfredo Hernández Raygosa, dejó de serlo y hoy hay rivalidad entre ellos para elegir al sucesor. Anguiano busca que la candidata sea Karen Quiroga y Hernández Raygosa, (a) el Camarón, busca ser o el delegado o la voz que ponga a la delegada. 

Dione es una de las políticas más hábiles de la ciudad, pero no la tiene fácil: el PRD está débil en la ciudad y en la candidatura presidencial, los aliados buscan caminos alternativos, su propia fuerza le generó enemigos internos, la sucesión le fracturó prematuramente el equipo, y Morena viene imparable. Lo dicho: no la tiene fácil. 


Ivabelle Arroyo

Directora de El Andén. Lee en bicicleta, escribe con un cucharón de cocina y le intrigan los rufianes. @ivabelle_a

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Etiquetas: Dione Anguiano Morena Iztapalapa Héctor Serrano Política CDMX 2018 Elecciones PRD Vanguardia Progresista