Ciudad de México 15-12-2017
AMLO, cada vez mas a la derecha
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AMLO, cada vez más a la derecha

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Mientras los progresitas en el mundo propone regular las drogas, el líder de Morena se aferra a las soluciones autoritarias del pasado

En últimos años las izquierdas en América Latina han cuestionado el paradigma prohibicionista de las drogas impuesto por Estados Unidos desde la década de los setenta. Frente a la criminalización de los consumidores y la militarización de la seguridad pública, los gobiernos progresistas de Bolivia y Uruguay han ideado modelos alternativos  respecto al uso de la hoja de coca o la regulación de la marihuana.

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En contraste, la izquierda mexicana representada por Morena, el partido que encabeza Andrés Manuel López Obrador, insiste en la implementación de estrategias autoritarias, ancladas en el pasado y que irónicamente han sido promovidas también por sus más férreos adversarios, como el expresidente Vicente Fox, que en 2011 propuso el alto al fuego, la negociación y la amnistía para los grupos del crimen organizado.

De la misma manera que Fox, ya sea por su estilo demagógico o simple ignorancia, el eterno aspirante a la Presidencia de la República, López Obrador, propuso decretar una amnistía a los jefes de los cárteles mexicanos para "garantizar la paz y la tranquilidad".

La semana pasada el escritor Juan Villoro, en una de sus columnas escribió que las propuestas de López Obrador hacen pensar en una nostálgica restauración del viejo PRI, más cercano al echeverrismo que al cardenismo. Efectivamente, la amnistía de la que habla el tabasqueño tiene sentido, pero para el sistema político de 1976, cuando el narcotráfico era gestionado desde la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la policía política del régimen también encargada de desaparecer a los disidentes.

Esta agencia estatal, dependiente de la Secretaría de Gobernación, durante años administró los conflictos derivados de la competencia en el mercado ilegal de las drogas. El sociólogo Luis Astorga explica que la DFS contuvo, extorsionó, controló, combatió y protegió a los traficantes, quienes se mantuvieron al margen del poder político.

La historia cambió a partir de 1985 luego del asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, la desaparición de la DFS y la liberalización del sistema político que terminó con la hegemonía del PRI. La reconfiguración del mapa político mexicano, la descentralización de las decisiones y la complejidad del mercado provocaron que el fenómeno del narcotráfico tomara nuevas dimensiones. Actualmente el traficante ya no trata únicamente con un agente corrupto de la policía política, sino con alcaldes, gobernadores y policías de distinto signo político y representantes de los más diversos intereses. El narco tiene mayor autonomía, no siempre está subordinado al poder político y a veces funciona como institución paralela al Estado.

La guerra iniciada por Calderón terminó por atomizar a los grupos criminales y expandir su violencia a territorios antes pacíficos. En 2006 existían cuatro grandes cárteles, en 2016 eran ocho fraccionados en 85 células.

¿Con quiénes negociará López Obrador? ¿También lo hará con mercenarios y paramilitares? ¿Asumirá su gobierno la responsabilidad ante los crímenes de lesa humanidad cometidos por agrupaciones como los Zetas?

Si algo ha caracterizado a Morena y a su máximo líder es su falta de solidaridad con las víctimas de la violencia, por eso resulta peligroso, por decir lo menos, que la izquierda partidista proponga una especie de reconciliación sin justicia, sin verdad y sin memoria.


Saúl Rivera

Politologuea, analiza la vida chilanga. @saulrjz

El Andén

Etiquetas: Andrés Manuel López Obrador Morena Seguridad pública Aministia