Ciudad de México 15-12-2017
El compromiso militarista de AMLO
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El compromiso militarista de AMLO

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En 2006 López Obrador prometió a EU utilizar al ejército para combatir al narco; hoy busca continuar con la misma estrategia de Calderón y EPN

Diez años después de la declaración de guerra de Felipe Calderón contra el narcotráfico, en México se habían registrado 186 mil homicidios dolosos y 28 mil 937 desapariciones. Entre 2006 y 2012 la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) recibió 7 mil 441 quejas ciudadanas en contra de abusos cometidos por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

El despliegue las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, de ser una medida excepcional se convirtió en la norma y a pesar de las justificaciones, los números revelan que la incidencia delictiva no disminuyó durante el gobierno de Calderón. Durante su sexenio y con el ejército en las calles en distintos puntos del país los delitos crecieron 41.3 por ciento respecto al periodo 2000-2006.

Lejos de diezmar a las organizaciones criminales, la cacería de capos multiplicó el número de bandas y células delincuenciales, que convertidos en paramilitares y confundidos con las autoridades o con su aquiescencia cometieron atrocidades inimaginables como las documentadas en  San Fernando, Tamaulipas o Allende, Coahuila.

El cambio de gobierno significó una sustitución del discurso beligerante de Calderón pero no así de la estrategia. Con Enrique Peña Nieto los operativos militares continuaron y con ellos una explosión de los niveles de violencia. El gobierno del nuevo PRI tiene tras de sí una monumental sombra de muerte: desde Tlatlaya a Ayotzinapa, de Apatzingan a Tanhuato.

La seguridad pública, la violencia y la deuda con los derechos humanos son temas que no podrán quedar fuera de la agenda electoral de 2018. Andrés Manuel López Obrador lo sabe y en su Proyecto de Nación 2018-2024 plantea algunas propuestas, que de aplicarse, prolongarían indefinidamente la presencia militar en las calles y darían continuidad  a la costosa estrategia de los gobiernos anteriores.

En el apartado IV Sociedad Segura y Estado de Derecho, el documento destaca que la seguridad pública es una responsabilidad del ámbito civil y propone el retiro "paulatino y programado" de las fuerzas armadas, sin embargo  "analiza la pertinencia de crear una Guardia Nacional con el apoyo de los 220,000 soldados y 30,000 marinos [...] Se trata de aprovechar el conocimiento, la disciplina de esta fuerza, así como todos sus recursos materiales (vehículos, cuarteles e instalaciones) con el propósito de garantizar la seguridad de los mexicanos y serenar al país".

La propuesta de Morena es muy similar a la del actual gobierno del PRI, que en diciembre de 2012 planteó la creación de la Gendarmería, una "policía de élite" que estaría integrada originalmente por unos 10 mil elementos de la Sedena y la Marina (Semar) y que tendría como objetivo la sustitución paulatina de la Policía Federal en las regiones con mayores índices delictivos del país.

El planteamiento de López Obrador es engañoso, aparenta el fortalecimiento de las autoridades civiles al mismo tiempo que avala el modelo militarista.

Esta posición ambigua del líder de Morena no es nueva. Si bien durante el sexenio de Calderón la voz de López Obrador fue particularmente crítica respecto a la utilización de los militares en tareas de seguridad pública, en su campaña a la Presidencia de la República de 2006, el tabasqueño no dudó en comprometerse con el embajador  de Estados Unidos en México, Antonio Garza, a brindar a los militares mayor poder y autonomía para participar en operaciones antinarcóticos.

De acuerdo con un cable fechado el 31 de enero de 2006, clasificado por el propio embajador Garza y filtrado por Wikileaks, el candidato del PRD, en una posición notoriamente disciplinada y sumisa habla con el representante del gobierno norteamericano de distintos temas, como la migración, la relación de México con gobiernos de izquierda en América Latina y el tráfico de drogas al vecino del norte.

Según el cable, el compromiso de utilizar a los militares en la lucha contra el narcotráfico, implicaría, de acuerdo con López Obrador, una reforma constitucional, que sin embargo no sería un obstáculo para conseguirlo de facto, tal y como finalmente lo hizo Calderón Hinojosa a partir de diciembre de 2006.

El documento también advierte que en caso de ser presidente, el tabasqueño se comprometía a buscar "asistencia de los EE.UU. para el financiamiento y acreditación de sus proyectos, para que puedan continuar mucho después de que termine su mandato". En 2008 un acuerdo similar fue firmado por Calderón y el presidente Bush, las autoridades mexicanas lo bautizaron como Iniciativa Mérida.


Saúl Rivera

Politologuea, analiza la vida chilanga. @saulrjz

El Andén

Etiquetas: Andrés Manuel López Obrador Morena Seguridad pública Fuerzas armadas Felipe Calderón Enrique Peña Nieto