Ciudad de México 23-10-2017
El silencio y los murmullos
Vida Urbana

El silencio y los murmullos

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Mientras en algunas partes se preparan para el duelo en otras tantas la protesta comienza a brotar

El silencio es absoluto, a la señal del puño levantado todos se detienen, conteniendo la respiración esperan una noticia. Pasan los minutos y de pronto una voz truena, a la distancia el mensaje es incomprensible, pero como en un efecto dominó uno a uno los brigadistas se quitan los cascos en señal de duelo, militares y policías hacen lo propio y el mutismo se rompe con el mexicanos al grito de guerra...

Entre las ruinas del Edificio C1 del Multifamiliar Tlalpan los rescatistas encontraron a una persona, está vez desafortunadamente sin vida.

Han pasado más de 60 horas desde que comenzaron los trabajos de rescate, a diferencia de la tarde del martes, cuando todo estaba en manos de los vecinos y los espontáneos, este viernes el ejército tiene completamente acordonada el área, los rescatistas son profesionales y los voluntarios van uniformados con casco, tapabocas, chaleco, guantes y botas.

La presencia de los militares ha molestado a muchos de los civiles que fueron los primeros en hacer  frente a la emergencia, se sienten injustamente desplazados. El sentimiento se reproduce en todos los puntos afectados de la ciudad. En la colonia Obrera, por ejemplo, hubo este viernes un altercado con los granaderos. Muchos brigadistas advierten que el gobierno tiene urgencia en barrer los escombros en lugar de buscar sobrevivientes.

Pero a través de un megáfono el coordinador de un grupo de voluntarios explica que el edificio de Chimalpopoca y Bolívar no tiene sótano como muchos creían.

"Continuamos escarbando hasta que sacamos tierra, tierra café, no hay nada más abajo. Los que quieran pueden seguir trabajando a donde se requiera  o irse a su casa a descansar. No podemos hacer nada más", dice la agotada voz.

Una brigada de feministas sin embargo insiste que hay trabajadoras desaparecidas. No hay ninguna lista con la relación de las personas que laboraban en el inmueble, de los rescatados y fallecidos.

La sospecha no es ligera, la memoria remite irremediablemente a la muerte de las costureras de San Antonio Abad en el sismo de 1985. Es la misma historia de explotación.

La madeja comenzó a desenredarse y algunos dan cuenta ya de las precarias condiciones de trabajo que persistían en el edificio que alojó a Moda Joven S.A. de C.V, así como a otras tres empresas, entre ellas una bodega de juguetes en donde laboraban mujeres originarias de Corea.

Mientras el silencio se hace presente en algunas de las zonas derruidas por el sismo, en otras tantas el duelo parece no llegar y los murmullos se escapan de entre las ruinas, como exigiendo algo más que la resignación.

 

Foto @Andalalucha


Saúl Rivera

Politologuea, analiza la vida chilanga. @saulrjz

El Andén

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