Ciudad de México 24-09-2017
El sueno chilango de Esthela Damian
Vida Urbana

El sueño chilango de Esthela Damián

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La política guerrerense que le hubiera gustado ser maestra, que se vuelve cursi con la película La sombra del amor y odia la pereza

Esthela Damián salió hace casi 20 años de su natal Guerrero para independizarse en todos los aspectos, deseaba consolidar una vida profesional en la política, que no le era ajena pues su padre fue líder partidario. Ansiaba salir de su ciudad, de la que no niega su raíz y ama profundamente, pero quería su "sueño chilango".

En esta ocasión platicamos con la coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano, quien admira la constancia, le apasiona su carrera y ama la lectura.

¿Libros a los que recurras ó que te marcaron?

Saramago, mi mejor libro es El Evangelio según Jesucristo; uno muy descriptivo, es El Laberinto de la Soledad de Paz, y luego tengo algunos otros como De que hablo cuando hablo de correr de Murakami es fenomenal, uno de sus pocos libros donde se refiere a sí mismo.

¿Haces deporte?

Mi rutina es sencilla, empezamos a las seis de la mañana, salimos al 10 para las siete, paso a dejar a los niños a la escuela y como no hay nadie que me acepte un desayuno a esas horas, el único lugar disponible es un gimnasio, ahí hago cardio y un poco, de pesas.

¿Qué música escuchas?

Pop en español y cuando hablo de pop atravieso la época de los 80´s, 90´s, todas esas generaciones y también me gusta la trova cubana.

¿Cuáles son tus tres películas favoritas?

Vas a decir que qué cursi, y no lo soy, lo juro, una es La Sombra del Amor; Buscando a Dory, la de Gandhi, es fenomenal, y otra que me encantó es Yo soy Sam.

En Ghost, me parece que los seres humanos somos extraordinariamente necios y obstinados, me recuerda lo efímero de tu ser. La de Dory porque quien pierde al niño que llevamos dentro, ya se extravió y la de Gandhi, darte cuenta de que su obsesión no era el poder, sino una búsqueda por los derechos que no se tenían, va despertando conciencias, pero el primero que despierta su conciencia es él, y tienes un político fuera de serie.

¿Tres cosas que odies del ser humano?

La pereza, es algo que detesto; la gente inconstante y desordenada, caótica, esas tres cosas son las que procuro tener lejos de mi vida.

¿Y las que admires?

Lo contrario; alguien muy trabajador, constante y ordenado.

¿Qué haces cuando tienes un día libre?

Vamos al cine, o vemos películas en casa, y si el fin de semana podemos planear con anticipación, nos vamos a mi pueblo. Si estoy en la ciudad, casi, casi, el 70 por ciento soy mamá y el otro 30 esposa.

¿Ya te asumes chilanga?

Sí, te voy a hacer una confesión, en la casa hablamos de la muerte con frecuencia para que sepas qué quiere el otro, desde qué pones en mi ofrenda hasta dónde me sepultas.

Mi marido es de aquí, me decía que quedáramos los dos en la ciudad, y no, lo siento, me voy a mi pueblo, entiérrenme donde está mi papá. Sabes cuándo reculé, al firmar la Constitución de la Ciudad, en ese momento me di cuenta que ya no me iba a ir.

¿Una política con vocación?

Sí, toda mi vida política la hice desde los 13, ya traía un chorro de rato en la grilla, pero para que me entiendas salir de mi ciudad era mi sueño chilango.

¿Qué te causa alegría?

Muchas cosas, soy muy simple, desde una broma tonta, una buena película, en la familia somos extraordinariamente divertidos y jocosos.

¿Y enojo?

Me irrita la traición, la falta de persistencia, el desorden, pero en política hay muy pocas cosas que valen la pena preservar de principio a fin, una de ellas, la palabra.

¿Eres una política de escritorio, de calle, o negociadora?

Me considero con las tres posibilidades. El legislativo me permitió saber que si no trabajaba en las calles, la gente no volvía a creer en mí, pero también me llevó a ser técnica y cabildera.

Sino te ensucias los zapatos, sino sabes negociar, sino presentas un buen documento técnico y legislativo, alquílate para lo que sabes hacer, a lo mejor una de ellas, pero las tres posibilidades te dan una visión totalmente diferente del mundo.

Foto: Web



Gabriela Rivera.

Comunicadora. Dejó la danza contemporánea y pasó al tutú político. Convirtió los giros en metáforas. @GRIVERA72

El Andén

Etiquetas: Esthela Damián Movimiento Ciudadano CDMX Guerrero