Ciudad de México 22-11-2017
Elías Azar a la Ciudad de la Justicia
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Elías Azar a la Ciudad de la Justicia

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La fama pública sí importa

Si yo fuera Peña estaría muerto de verguenza. Me daría muchísima pena que vieran mis fotos muerto de la risa con mis cuates o ex-cuates Duarte, Yarrington y demás personajes del Nuevo PRI que están ahora bajo la mira pública y ante el escrutinio del sistema de justicia.

Ahora qué ha de pasar en otros países, no se qué dirán los funcionarios de seguridad del gobierno norteamericano cuando se reúnen con funcionarios mexicanos después de haber detenido al ex procurador de Nayarit que estaba metido hasta el cuello con la delincuencia organizada y apenas hace un mes se sentaba en las reuniones del gabinete de seguridad.

O lo que han de pensar las autoridades guatemaltecas o las atalianas al estar deteniendo ex funcionarios públicos vinculados al gobierno actual.

La fama pública sí importa, es requisito para ejercer muchos cargos y no se trata simplemente de no haber sido denunciado o condenado por algún delito. Se trata de contar con el respeto o incluso la admiración de la comunidad.

Seguramente fue una cuestión que al designar a Octavio Paz en la embajada de la India nadie cuestionó y eso que tampoco tenía credenciales diplomáticas. No creo que hubiera reclamos en el sentido de que no fuera un representante digno de nuestro país.

Una historia muy diferente es la de Elías Azar. Volviendo a los párrafos iniciales, me da pena que un personaje así nos represente. Si bien no se trata de haber sido condenado por ningún delito, ha tenido múltiples acusaciones de distintos tipos, de corrupción inmobiliaria, de intervención en decisiones judiciales, de manipular su reelección. Su mala fama entre la comunidad jurídica de la capital del país, es un secreto a voces, por lo que la veracidad de lo que se dice acerca de Elías Azar, debe ser considerado por el Senado de la República para dictaminar su eventual nombramiento como embajador ante uno de los países más democráticos del mundo.  

Eso de manera adicional a la evaluación sobre su desempeño como presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal por tantos años: nadie puede sostener que su labor fue ejemplar y que hoy la justicia de la capital de la República es mucho mejor que la que existía antes de la ascensión de este personaje.

Además de no tener ningún tipo de credenciales diplomáticas, Elías Azar, Presidente dictatorial del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal no tiene ningún mérito para ser considerado un digno representante de nuestro país en los Países Bajos,el cual es, como sabemos, uno de los países más democráticos del mundo. Designar a Elías Azar como nuestro represente en La Haya, conocida también como la Ciudad de la Justicia pues alberga a los Tribunales Internacionales más prestigiados del mundo, parece un acto de sarcasmo; algo así como si Venezuela designara a Nicolás Maduro embajador en Noruega. Ojalá el Senado reconsidere el nombramiento propuesto por Peña y se preocupe por fortalecer nuestra imagen en el exterior y no deteriorarla aún más designando a este personaje tan controvertido, que tal vez siga la misma suerte que otro personaje de dudosa reputación, el ex gobernador Fidel Herrera, quien se vio forzado a renunciar al Consulado General de Barcelona para enfrentar cargos sobre mal uso de recursos públicos. 


Ana Saiz

Ana Saiz es abogada.

El Andén

Etiquetas: Elías Azar Embajadas Corrupción Fama pública SRE Tribunales CDMX