Ciudad de México 24-09-2017
En defensa de Morena
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En defensa de Morena

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Lo que hizo este mes el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador para elegir a Claudia Sheinbaum no es un engaño. No tengo la base de datos de su encuesta, no vi a sus encuestadores, no puedo asegurar que su metodología sea buena o que la encuesta es estadísticamente válida, porque el proceso fue cerrado. Pero no fue un engaño: los jugadores sabían que el método estaría rodeado del secreto y aceptaron las reglas.

Un partido político, aunque es una entidad de interés público y recibe dinero del erario, se organiza con sus propias reglas. Lo que los militantes, ciudadanos y tribunales pueden exigir, es que se hagan esas reglas, se puedan consultar y se cumplan. Si las reglas incluyen un sorteo, una carrera de resistencia, un examen de conocimientos, una encuesta o una decisión unipersonal, pues es su asunto, siempre y cuando lo tengan aprobado y lo cumplan.

Adelantarse a los tiempos electorales con una farsa de elección de coordinadores cuando en realidad son candidatos sí que es tramposo, pero el método que eligió Morena para hacer este ejercicio interno no es un engaño para nadie, y mucho menos para sus militantes o para los aspirantes.

Ni Ricardo Monreal ni Claudia Sheinbaum ni Mario Delgado ni Martí Batres sabían bien cómo iba a ser la encuesta, y no exigieron un representante ante los encuestadores para vigilar la imparcialidad. Los cuatro saben que el estatuto no obliga a hacer una encuesta estadísticamente válida y los cuatro saben además que ni siquiera podían aplicar los estatutos porque este ejercicio, formalmente, no se hizo para elegir candidato, sino coordinador, así que ni siquiera pueden apelar a la ley para proteger sus derechos.  Monreal, Sheinbaum, Batres y Delgado saben que están en un partido en el que tienen que confiar, con los ojos cerrados, en las decisiones cupulares, porque los cuatro aceptan el estilo de liderazgo de Andrés Manuel López Obrador y la idea de que una mafia del poder los amenaza y por eso tienen que hacer todo en secreto.

Los cuatro aspirantes sabían que la encuesta era secreta. Lo sabía Monreal, yo lo sabía, ustedes lo sabían y los columnistas se burlaban.

Morena no engañó a nadie. Siguió sus métodos, advirtió a todos, y los jugadores lo aceptaron. 


Ivabelle Arroyo

Directora de El Andén. Lee en bicicleta, escribe con un cucharón de cocina y le intrigan los rufianes. @ivabelle_a

El Andén

Etiquetas: Morena Claudia Sheinbaum Ricardo Monreal Martí Batres Andrés Manuel López Obrador Mario Delgado CDMX Elecciones