Ciudad de México 18-02-2018
Estigmatizar y criminalizar, la respuesta de la CDMX a los crimenes contra colombianas
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Estigmatizar y criminalizar, la respuesta de la CDMX a los crímenes contra colombianas

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Durante la administración de Mancera tres colombianas han muerto de forma "misteriosa" y la PGJ se encarga de construir historias denigrantes

Desde que Miguel Ángel Mancera asumió la Jefatura de Gobierno, en la Ciudad de México han muerto de forma "misteriosa" tres mujeres de origen colombiano. En todos los casos las autoridades criminalizan y se basan en estereotipos para referirse a las investigaciones, advierte la periodista Margarita Solano Abadía.

"En todos los casos las autoridades mexicanas -en un acto irresponsable y sin concluir la investigación- han creado un perfil falso de las víctimas, haciéndoles creer a la opinión pública que son  víctimas de su propia belleza, creyéndolas putas, mal relacionadas o coparticipes de bandas criminales dedicadas al narcotráfico",escribió el pasado 3 de febrero para el diario colombiano El Espectador.

El reportaje menciona el caso de Diana Alejandra Pulido Duque, cantante de 26 años que murió después de caer de un séptimo piso, según la versión de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México.

Los detalles filtrados a los medios de comunicación, señalan que después de una fiesta e ingerir bebidas alcohólicas, ella resbaló de un balcón cuando "bailaba seductoramente para su acompañante". La PGJ también ventiló que días previos a su muerte había practicado un aborto.

"El autor de las hipótesis perversas fue Marco Reyes, exfiscal de Homicidios de la Procuraduría de la Ciudad de México, una dependencia que, lejos de dar certeza jurídica e  investigativa, parece hacer lo mismo que con los miles de casos de mujeres desaparecidas en la ciudad: aseverar que se fueron con el novio para jamás volver", dice Margarita Solano.

El segundo caso es el de Mile Virginia Martín, violada y asesinada el 31 de julio de 2015 en un departamento de la colonia Narvarte junto con las mexicanas Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete, la activista veracruzana  Nadia Vera y el fotoperiodista Rubén Espinosa.

De Mile Virigina las autoridades capitalinas, lejos de agotar las líneas de investigación y garantizar sus derechos, insinuaron una y otra vez que era prostituta, explotando el estereotipo sobre su nacionalidad y una supuesta relación con narcomenudistas que nunca pudieron comprobar.

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El 30 de julio 2016 el cuerpo de Stephanie Magón Ramírez fue encontrado en una calle de la colonia Nápoles, desnudo, con golpes en el rostro, el cráneo y la mandíbula fracturados. El entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), Edgar Elías Azar afirmó en una entrevista que Stephanie había sido asesinada.

Tres días después Elías Azar se retractó sin ofrecer mayor explicación sobre el cambio de opinión, al mismo tiempo que la PGJ informaba que la modelo colombiana había perdido la vida después de lanzarse desde un cuarto piso, rebotar en un árbol y caer 300 metros del inmueble. Las autoridades filtraron a los medios que antes de su deceso había consumido alcohol y drogas.

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Los casos de homicidio, secuestro o desaparición de hombres y mujeres de nacionalidad colombiana en México, señala Solano Abadía, son reconstruidos por las autoridades con base en estereotipos, fabrican historias revictimizantes que alientan la agresión y sentimientos de odio entre la población mexicana.

En los últimos diez años han muerto de forma violenta 76 colombianos en territorio mexicano, 15 mujeres y 61 hombres, otros 69 están reportados como desaparecidos. La Ciudad de México es donde más mueren y desaparecen.


Staff B / El Andén

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