Ciudad de México 25-09-2017
Frente Amplio Democratico: el poder por el poder
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Frente Amplio Democrático: el poder por el poder

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La coalición PRD-PAN es el reflejo de la decadencia de una clase política que se niega a desaparecer

En la histórica noche del 6 de julio de 1988, la misma en que cayó el sistema, Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouhtier y Rosario Ibarra leyeron el documento titulado Llamado a la legalidad frente a las puertas de la Secretaría de Gobernación, instancia presidida por el ahora morenista Manuel Bartlett, pero que entonces, como presidente de la Comisión Federal Electoral avaló el sospechoso triunfo de Carlos Salinas de Gortari.

La lucha contra la imposición del candidato del PRI y la defensa de la voluntad popular fueron los detonantes que permitieron esa alianza coyuntural de la izquierda con la derecha y que quedaron muy bien expuestos en el manifiesto Llamado a la legalidad.Con el pasar de los meses la movilización opositora finalmente se desvaneció, el Frente Nacional Democrático de Cárdenas sirvió como la base de un nuevo partido de las izquierdas (PRD), la dirigencia albiazul pactó una tregua con Salinas, mientras que muchos de sus militantes le apostaron a continuar siendo oposición.

Años después, en un contexto muy distinto, ante la categórica negativa de Cárdenas para declinar a favor de Vicente Fox, muchos dirigentes del PRD operaron veladamente a favor del candidato panista. En el año 2000 una importante fracción de la izquierda optó por el voto útil.

En ambos episodios de la historia política mexicana la izquierda y la derecha participaron juntas con el propósito específico de lograr la alternancia después de varios decenios de gobiernos del partido hegemónico.En los dos casos la coyuntura determinó las estrategias dominantes de los dos partidos que terminaron posibilitando su alianza temporal, pública en el caso de 1988 y más oculta en 2000.

Hoy, en la antesala de 2018, la construcción de un Frente Amplio Democrático (FAD) no está justificada por ninguna exigencia política objetiva sino más bien por la necesidad de sus integrantes de conservar sus cotos de poder ante la posibilidad de quedar desplazados permanentemente por la oposición que representa Morena y Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con la presidenta nacional del PRD, Alejandra Barrales, quien este fin de semana participó en el congreso de la tribu Galileos que encabeza Guadalupe Acosta Naranjo, son dos los objetivos del FAD:

1. Sacar al PRI del gobierno.

2. Ganar la Presidencia de la República para hacer una "política diferente, que ayude a mejorar las condiciones de vida de las personas".

Como justificación de la coalición y en clara referencia a López Obrador, la perredista también precisó que "es difícil pensar que una sola persona o una fuerza política, por sí misma, pueda resolver los problemas de este país".

En el mismo tono, Acosta Naranjo, personaje que ya se perfila para ser la bisagra que logre la alianza, insistió de manera genérica que la coalición PRD-PAN luchará por un cambio en el país, sin embargo, reconoció que el reto está en determinar "para qué queremos hacer eso".

"Si estamos haciendo o proponiendo un frente amplio para participar en el reparto del pastel, tenemos que contestar con energía que no", continuó el líder de los galileos.

Del mismo modo, Miguel Ángel Mancera remarcó que el FAD "no es para repartir puestos" sino para cambiar el régimen. El asunto es que ningún perredista o panista ha sido capaz de aventurarse siquiera a dibujar una posible alternativa de país, a lo mucho existe la intención de diseñar una agenda conjunta, que de concretarse no será más que un compendio de planteamientos descabellados.

Solo como ejemplo cabe mencionar que tanto los perredistas como los panistas ubican la inseguridad y la violencia como los temas prioritarios por resolver en el país, pero en distintos momentos ambos institutos políticos han planteado propuestas contradictorias entre sí. Mientras que el PAN rechaza la idea del Mando Unico de la Policía y le apuesta en cambio a la profesionalización de las policías municipales, hace un par de años en un Manifiesto a la Nación, el PRD llamó a la creación de una policía nacionaly el urgente regreso de los militares a sus cuarteles.

Con un llamado a la tolerancia y la urgencia de reformar al país, los impulsores del FAD pretender allanar las contradicciones ideológicas y programáticas de sus partidos (si es que realmente existen), consideran que lanzado invitaciones a la sociedad civil su proyecto se ciudadaniza, no obstante que son viejos operadores de la partidocracia quienes diseñan esta alianza.

La retórica facilista, simplona y retacada de lugares comunes de los adictos del FAD solo demuestra el declive ético  y la decadencia de una clase política que lucha por permanecer, que disputan el poder por el poder mismo y no por una transformación estructural del país.


Saúl Rivera

Politologuea, analiza la vida chilanga y jura que juega a las trais con su hijo de año y medio. @saulrjz

El Andén

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