Ciudad de México 23-09-2017
Frente Amplio Democrático: la campaña de la simulación
Ideas

Frente Amplio Democrático: la campaña de la simulación

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Por Fernando Hernández Marquina


A nadie se puede culpar de la sospecha que generó la propuesta de un Frente Amplio Democrático (FAD) promovido por el PRD y que buscó, en un inicio, el apoyo de partidos tan distintos como PAN, Movimiento Ciudadano, Morena, Panal, Encuentro Social y PT.

Decía el escritor Juan José Arreola que cuando el hombre y la mujer tratan de reconstruir el Arquetipo (el modelo perfecto del ser humano), terminan componiendo un ser monstruoso: la pareja.

Algo así pasa desde hace un par de años que PAN y PRD insisten en generar alianzas monstruosas para ser competitivos en los procesos electorales, fingiendo reconstruir el arquetipo democrático, sin importarles que sus diferentes doctrinas e ideologías (a estas alturas ya no se les puede llamar principios) queden en segundo o tercer plano.

La elección en el Estado de México fue usada por todos los partidos políticos como termómetro y laboratorio para las elecciones del 2018. En ese momento, la mezquindad de PAN y PRD les impidió encontrar una alianza y trabajar en conjunto en esa entidad en la que el elegido tendría vastas ganancias. Sin embargo, tras los resultados, ambos partidos redescubrieron la importancia de las alianzas.

El objetivo, dicen, es sacar al PRI del poder. El otro objetivo, el que sólo unos aceptan, es frenar a Andrés Manuel López Obrador, quien difícilmente será partícipe de una alianza en la que él no sea el candidato principal, como lo ha sido para su partido en todas las elecciones (incluso en las que él no figura en las planillas) desde su creación.

PAN y PRD presuponen su superioridad moral frente a sus contrincantes, omitiendo públicamente el abandono de sus ideologías mientras esconden su ambición de poder detrás de un supuesto afán democrático. ¿Intentar frenar el avance priista es razón suficiente para poner de fachada un frente que no diluye de fondo las diferencias políticas e ideológicas?

El competido proceso del Edomex (que al final ganó, de nuevo, el PRI) mostró un escenario que bien podría repetirse el próximo año: las elecciones se ganaron con una tercera parte de los votos emitidos. Con tantos partidos participando, el voto se dispersa, ninguna propuesta puede colocarse como opción hegemónica y, por ende, todos los partidos salen a buscar los pedazos.

En caso de que, como se suele pensar, el proceso mexiquense marque la pauta para la contienda presidencial, con el PRI y Morena como los partidos con mayor cantidad de votos en ese estado clave, el FAD busca, por lo menos, hacerse del otro tercio restante de la votación, algo beneficioso para el PRD que fue vapuleado este 2017 y que, de otra forma, enfrenta un escenario oscuro para sus finanzas futuras.

En una supuesta coalición PAN-PRD, el primero apuesta a sus números mexiquenses para posicionar a su candidato frente a los que propongan los demás firmantes del frente. El segundo, dado casi por muerto, se encuentra en la posición menos ventajosa, por lo que sus diferentes tribus están dispuestas a una alianza, pero no a la misma: los que no apuestan por el PAN, tienen una maleta lista para acudir a los brazos de Morena. Muchos ven difícil la concreción de un verdadero frente democrático. La mayoría vemos oportunismo político.

La simulación entre estos dos partidos es tal que, durante elecciones en que no van en alianza, sus candidatos pueden destrozarse en campaña. Cuando el momento lo amerita, se bajan del ring, no hay más difamación, siempre y cuando pueda haber ganancias mutuas de por medio.


Fernando Hernández es economista, con maestría en políticas públicas por el ITAM. Morelense en la Ciudad de México

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Etiquetas: PRD PAN Frente Amplio Elecciones 2018 Partidos Democracia