Ciudad de México 28-05-2017
La vez que Mancera le cubrió la espalda a Duarte
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La vez que Mancera le cubrió la espalda a Duarte

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El 11 de agosto de 2015 tres funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal viajaron a Veracruz para interrogar al entonces gobernador Javier Duarte, con relación al homicidio de cuatro mujeres y un hombre perpetrado 10 días antes en un departamento de la colonia Narvarte.

Por su brutalidad el crimen detonó la indignación de la opinión pública y casi de inmediato los reflectores apuntaron a Jalapa. Las sospechas contra Duarte tuvieron su origen en las denuncias que en vida hicieron dos de las víctimas de Narvarte, el fotoperiodista Rubén Espinosa y la activista Nadia Vera. Ambos fueron amenazados de muerte antes de salir a la Ciudad de México buscando refugio.

Miguel Ángel Mancera prometió en más de una ocasión llegar hasta las últimas consecuencias y agotar todas las líneas de investigación, incluido el posible móvil del asesinato por la profesión de Rubén Espinosa. Sin embargo, la única diligencia de la PGJ al respecto tuvo como resultado una declaración de Duarte como testigo, obtenida sin la participación de algún integrante de Artículo 19, organización coadyuvante del caso.    

El documento de 10 cuartillas con las respuestas del exgobernador de Veracruz, resguardado originalmente por las autoridades capitalinas, finalmente fue filtrado a la prensa como la mayor parte del expediente del caso.

Según la versión del periódico Más por más, la procuraduría capitalina a cargo de Rodolfo Ríos Garza preguntó a Duarte, entre otros asuntos, su opinión acerca del trabajo fotográfico de Rubén Espinosa, si las condiciones en Veracruz eran las idóneas para ejercer el periodismo y qué políticas públicas había implementado para garantizar los derechos humanos y la seguridad de los periodistas en la entidad.

Ríos Garza quedó satisfecho aun cuando el político priista mintió al afirmar que su gobierno no había recibido ninguna recomendación por los  delitos cometidos en contra de periodistas. La verdad es que en su recomendación de agosto de 2013 la CNDH incluyó seis casos de homicidio y dos desapariciones de periodistas en el Veracruz gobernado por Duarte.

Después de declarar ante los funcionarios de la PGJDF, el veracruzano, en una conferencia de prensa dijo:

"No creo en el fuero, tampoco creo en los linchamientos públicosque lejos de crear valor, alejan de la verdad y encubren a los verdaderos culpables. La verdad nos hará libres."

En los meses siguientes el gobierno de Miguel Ángel Mancera se dedicó a materializar las palabras de Duarte con la construcción de una historia que terminó por criminalizar a Rubén Espinosa, Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Mile Virginia y Alejandra Negrete.

Para la PGJDF el multihomicidio fue consecuencia de un ajuste de cuentas entre narcomenudistas. El fiscal de la Ciudad de México, a través de los medios de comunicación afines no dudó ni un segundo en estigmatizar a la joven colombiana Mile Virginia para sustentar la versión oficial.

El caso sigue abierto a pesar de que en enero pasado, la juez 25 de lo Penal, Hermelinda Silva, dictó la primera sentencia condenatoria en contra de José Abraham Torres, quien por cierto declaró haber sido torturado por agentes ministeriales.

Hasta la fecha la PGJDF ha sido incapaz de determinar el móvil del crimen de la Narvarte, todavía quedan muchos cabos sueltos e inconsistencias en la investigación que los familiares de las víctimas exigen aclarar.

Miguel Ángel Mancera tuvo la oportunidad de cumplir con su responsabilidad y la dejó pasar, el fin de semana Javier Duarte fue detenido en Guatemala, seguramente será extraditado a México en donde será juzgado por el delito de enriquecimiento ilícito. Durante su sexenio 20 periodistas fueron asesinados.


Saúl Rivera

Politologuea, analiza la vida chilanga y jura que juega a las trais con su hijo de año y medio. @saulrjz

El Andén

Etiquetas: Javier Duarte Caso Narvarte Miguel Ángel Mancera Veracruz Rodolfo Ríos Garza