Ciudad de México 26-04-2018
Las Guerras del Agua en la Ciudad de México
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Las Guerras del Agua en la Ciudad de México

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La escasez de agua en el oriente de la ciudad vuelve a ser noticia. Hace unas semanas, el gobierno de la Ciudad de México citaba supuestas acciones deliberadas que tenían el objetivo de provocar descontento en la población, pero la verdad es que el problema de la disponibilidad del vital líquido no es nuevo en esta ciudad. Hace unos años, las noticas locales se llenaron con el registro de diversos enfrentamientos en San Bartolo Ameyalco por el acceso al agua. Desde entonces decíamos que protestas y enfrentamientos proliferarían en la Ciudad de México y serían cada vez más constantes; las "Guerras del Agua" llegaban a México.

 

La Guerra del Agua se refiere a una serie de protestas en Cochabamba, Bolivia, a raíz de una iniciativa que pretendía privatizar ahí el servicio de agua hace más de tres lustros. Dichos sucesos se volvieron emblemáticos por la participación que tuvieron instituciones internacionales que durante los noventa fueron identificadas como promotoras de soluciones de mercado a problemas públicos en América Latina (el Banco Mundial), consorcios transnacionales (Bechtel y Abengoa S.A.) y la élite política local (Presidente, gabinete y gobernantes locales) al emprender un plan de explotación privada a los yacimientos acuíferos del lugar.

 

Un mal plan estratégico y la soberbia de los gobernantes hicieron que las consecuentes protestas sociales, conocidas nacional e internacionalmente, derribaran los planes originales. La base social creada tras las protestas sería el cimiento para que posteriormente, aquellos que abanderaron la defensa social de los recursos naturales se volvieran paladines nacionales e incluso presidentes. El caso se ha vuelto emblemático para quienes estudian protestas sociales, privatizaciones fallidas, cambios de régimen y gestión de recursos naturales.

 

Si bien los hechos de las semanas pasadas en la Ciudad de México no pueden compararse con aquellos en Bolivia, es importante tener en cuenta con esto que los recursos naturales son y seguirán siendo la fuente de fuertes luchas entre diversos grupos sociales en México. El aumento de la demanda por una creciente población, el cambio climático, la escasez, el deterioro de su calidad, la contaminación de las fuentes y su desigual distribución han incrementado los problemas que enfrentan algunos capitalinos y han generado e intensificado conflictos por el acceso y control de los recursos hídricos.

 

A pesar de lo que da cuenta el gobierno de la ciudad, casi la mitad de la población en la capital no tiene acceso a fuentes de agua potable de calidad, con una eficiencia de 60 por ciento. Es decir, que mientras 5 de cada diez no tienen acceso al vital liquido, se pierden 4 de cada 6 litros que transitan por las tuberías de la ciudad, además de que 2 de cada 10 no cuenta con servicios de agua y tienen que abastecerse por medio de la compra del líquido a empresas distribuidoras que, en muchos casos, suelen ser opciones más onerosas. Otros datos revelan que los pozos y manantiales son más importantes de lo que uno cree, ya que abastecen el 43 por ciento del líquido frente a un 30 por ciento del sistema Cutzamala, y que la eficacia de los servicios de agua es peor en aquellas delegaciones con más población.

 

El creciente desarrollo inmobiliario no ha venido con inversiones a la infraestructura, pues en promedio se ha dedicado menos del 1 por ciento del presupuesto anual a infraestructura hidráulica, además de que son frecuentes, los cortes y su racionamiento. El gobierno local se ha preocupado mas por el diseño y trazado de infraestructura vial, a la que ha destinado grandes cantidades de recursos económicos y políticos, que en una gestión del vital líquido. Esto tiene una gran carga política, la industria de la construcción así como la infraestructura vial es altamente rentable para el gobierno de la ciudad, tanto económica como electoralmente.

 

Un presagio apocalíptico reza que las próximas guerras mundiales serán por el control de los recursos naturales. La razón no sólo tiene que ver con sus escasez, sino con la omisión para atender las demandas sociales a través de instituciones que propicien la integración social.  Los proyectos relacionados con la explotación y gestión de los recursos naturales  constituyen una de las arenas no electorales de la vida política del país que enfrenta un enorme déficit en materia de transformación democrática. No contamos con las instituciones que permitan la participación democrática y la deliberación sobre los recursos públicos de manera colectiva. A los gobernantes de esta ciudad poco les ha interesado conocer la dinámica social que lleva a esas demandas, o atender sus causas, relacionadas estrechamente con la gran desigualdad que reina en la urbe. Pero esto crea un caldo de cultivo para su uso político, que es el que sí les interesa.

 

Entonces, los políticos han fallado en el diseño de una infraestructura que pueda resolver las necesidades económico-sociales a la vez que las demandas políticas, pues privilegian sus ganancias políticas más allá que a un cuidadoso diseño para la atención de los problemas públicos. Esto provoca un déficit de infraestructura necesaria para el desarrollo. En la medida que conociéramos mejor los problemas sociales podríamos construir mejores instituciones que ayudaran a resolverlos. Instituciones políticas igualitarias que permitieran también un desarrollo igualitario. El déficit democrático que tienen esta ciudad pasa su factura.

 

A nuestros gobernantes les falta mucho que aprender y aún más por hacer.


Cristopher Ballinas

Cuarto Dan en Kendo y baterista de ocasión. Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Oxford y Profesor en Políticas Públicas en el ITAM. @crisballinas

El Andén

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