Ciudad de México 23-09-2017
Las lecciones del Constituyente chilango
Ideas

Las lecciones del Constituyente chilango

Por

Finalmente, los constituyentes terminaron la primera Constitución de la Ciudad de México. Este un acto histórico, pero por una razón que no tiene nada qué ver con su contenido descafeinado.

Y es que esta Constitución, no marca un hito normativo en el país, no lleva más allá los planteamientos jurídicos y los derechos que ya teníamos en la ciudad, no tiene una existencia desligada de los diputados federales, no organiza autónomamente la vida política e institucional de la Ciudad de México, pero mostró un extraordinario camino legislativo.

Miren, los constituyentes fueron 100.  No recibieron salario. En menos de cuatro meses dieron vida a un organismos legislativo, con reglas de operación desde cero, revisaron miles de iniciativas de todos los temas imaginables, y aprobaron artículo por artículo una Constitución completa que iba tomando forma en el diario de los debates horas después de que se aprobaba cada fragmento.  No podían hacer mayoriteo porque nadie tenía mayoría y porque las decisiones tenían que tomarse por 2 terceras partes, si no no valían.

Las discusiones podían verse en vivo, televisadas.  Con las prisas, las comisiones terminaron haciéndose a un lado y un grupo pequeño de constituyentes terminó operando las decisiones. Es decir, exactamente igual que en todos los congresos, pero con eficiencia y sin costarnos miles de millones de pesos.

En el Senado, en la Cámara de Diputados, en los Congresos estatales, la vida legislativa es una farsa. Las comisiones sirven para que cada legislador que las preside tenga más recursos y la discusión importante no se da ni en las comisiones ni en tribuna, sino entre un puñado de legisladores en oficinas cerradas o restaurantes caros.

La Constitución chilanga mostró que hay otra forma de hacerlo: que se puede cumplir con los tiempos, que se puede discutir en tribuna para ahorrarse las comisiones, que de todas formas siempre habrá un pequeño grupo de decisores, que se puede informar en tiempo real a la población y, lo mejor de todo, que se puede hacer sin sangrar el erario.

Felicidades a los constituyentes capitalinos. Pusieron el ejemplo.

 


Ivabelle Arroyo

Directora de El Andén. Lee en bicicleta, escribe con un cucharón de cocina y le intrigan los rufianes. @ivabelle_a

El Andén

Etiquetas: Constitución CDMX Constituyentes Derechos Legislación Legislativos Congresos Senado Cámara de Diputados