Ciudad de México 18-08-2017
Los caminos de Ebrard
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Los caminos de Ebrard

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El exjefe de gobierno regresará a México para apoyar a AMLO, pero aun tiene cuentas pendientes con varios adversarios

Sin una investigación formal en su contra iniciada por la PGR o la PGJ-CMX, Marcelo Ebrard prepara sus maletas para regresar a México luego de cumplir dos años de autoexilio.

Tras el escándalo por la fallas de la Línea 12 del Metro que a los capitalinos les ha costado unos 200 millones de pesos cada año, eso sin contar el alquiler de los trenes a la empresa CAF, el exjefe de gobierno previó un golpe en su contra de sus antiguos aliados y subordinados.

Y es que Ebrard como Plutarco Elías Calles en su momento, quiso ser el jefe máximo del hasta entonces Distrito Federal sin pensar que su protegido Miguel Ángel Mancera lograría independizarse de su influencia con la ayuda del astuto Héctor Serrano.

Otra versión que corrió y que nunca se confirmó es que el mismísimo Enrique Peña Nieto pidió su cabeza, pues fue Ebrard (dicen) quien filtró a Carmen Aristegui y su equipo de investigación la información de la Casa Blanca propiedad de la primera dama. El resultado del reportaje periodístico todo mundo lo conoce: la Gaviota hizo un berrinche que subió a Youtube, Peña Nieto se tambaleó y Aristegui perdió su noticiero en MVS.

Fuera del PRD y bateadas sus aspiraciones de hacerse diputado para garantizar un fuero (por si acaso), el 5 de mayo de 2015 Marcelo Ebrard tomó un vuelo a París prometiendo volver pronto. Pero los días se hicieron meses y no ha vuelto desde entonces.

Su estancia en Europa solo fue interrumpida por sus viajes a Estados Unidos en donde apoyó a Hillary Clinton, la candidata demócrata a la presidencia.

Salvo los trascendidos de la prensa poco se supo durante este tiempo de las andanzas de Ebrard, pero en México su círculo más cercano abandonó el barco del sol azteca y comenzó a colocarse entre las filas de Movimiento Ciudadano y Morena, hasta que al fin, Mario Delgado, uno de los más fieles ebrardistas soltó hace unos días al periódico Reforma:

"Yo creo que Marcelo le hace falta a nuestro país en estos momentos, y ojalá venga a apoyar a Morena, nos ayudaría mucho."

Es sabido que a pesar de las diferencias que puedan tener, entre Ebrard y López Obrador existe una afinidad ideológica que los distingue de lo que ahora queda del PRD. Además ambos tienen un largo historial de complicidades. En 2004 el tabasqueño rescató a Marcelo, entonces jefe de la Policía defeña, luego del linchamiento de tres policías federales en San Juan Ixtayopan, Tláhuac.

En 2012 Ebrard devolvió el favor y declinó sus aspiraciones presidenciales para reconocer la candidatura AMLO, aun cuando mucho se habló que él era favorito en las encuestas para convertirse en el candidato del PRD.

En noviembre próximo Marcelo podría regresar al país y sumarse de lleno a la campaña de líder de Morena. Si ganan los morenistas Ebrard encontraría un espacio en el gabinete de López Obrador, hay quien lo ve en algún puesto relacionado con la seguridad pública.

Su retorno también podría ser para emprender una vendetta política contra sus viejos aliados que muy mal le pagaron, empezando por la mancuerna Mancera-Serrano y continuando con los Chuchos.

Finalmente su reparación pública podría acelerar la conformación de un frente amplio de las izquierdas, un proyecto del que los ebrardistas hablaron desde hace tiempo y que en la actual coyuntura serviría para sentar las bases de un proyecto muy bien definido y diferenciado de otras ofertas electorales como el Frente Amplio Democrático que impulsan el PRD y el PAN.

Y es que a diferencia del progresismo de Mancera, que más bien obedece a una estrategia exclusivamente electoral, la idea de izquierda de Ebrard está vinculada a la tradición socialdemócrata que le apuesta a la existencia de un Estado rector de las relaciones económicas, la aplicación de reformas tributarias para reducir las brechas sociales de desigualdad y que reconoce plenamente los derechos humanos.

Sin ser un político con arrastre entre las masas, Ebrard es un referente para la izquierda partidista de este país y podría servir como el tejedor de una red apoyo a favor de López Obrador, incluso convertirse en la bisagra que logre unificar a las fuerzas progresistas en un solo bloque.


Staff B / El Andén

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Etiquetas: Marcelo Ebrard AMLO Morena Miguel Ángel Mancera Héctor Serrano