Ciudad de México 18-10-2017
Los
Vida Urbana

Los "no acarreados" en el informe de Mancera

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Crónica desde el exterior de la Asamblea

A diferencia de un día normal, las calles que rodean la Asamblea Legislativa no están colmadas de peatones ni indigentes, el recinto de Donceles esta sitiado por cientos, tal vez miles, de manifestantes que, en contra de lo que nos pudiera dictar la lógica, dicen no ser acarreados y tener un interés genuino en mostrar su respaldo a Miguel Ángel Mancera.

Tal aseveración resulta aún más difícil de creer con sólo leer los lemas de las lonas, pancartas y cartulinas que ostentan los asistentes, la fórmula es prácticamente la misma: el nombre de una delegación, un elogio al Jefe de Gobierno y el nombre del servidor público (diputado o jefe delegacional) de dicha demarcación.

Con las porras es algo similar, al ritmo de batucada se escucha: "¡Se ve, se siente! ¡Mancera Presidente!" y/o un estribillo con el nombre del político convocante, ¡Mancera amigo! ¡Fulano está contigo!, ¡Mancera hermano! ¡Zutano te da la mano!

La gente corea y grita en sincronía, pero también lucha entre ella, a empujones intenta ganarle un espacio a su "compañero", ser vanguardia, estar en primera fila, acercarse lo más que se pueda a la reja metálica, ser lo más visible posible. Y aún faltan varias horas para que inicie el evento.

De las pantallas y bocinas, instaladas por personal de la asamblea, el contenido es igual o más repetitivo que el de la muchedumbre, por si alguien había olvidado el motivo de la congregación, uno tras otro, en bucle, los spots del 5° informe de gobierno, usted ya sabe cuáles,  esos del Mancera "ciudadano", donde corre, cena con amigos y sueña en su auto. La única tregua, si así se le puede llamar, era cuando le quitaban el audio al comercial y ponían Mi ciudad cantada por Aida Cuevas.

Son las 10 de la mañana y por fin comienzan a llegar los diputados e invitados, la multitud desconoce el rostro de la mayoría. Pero no falta quien le sopleel cargo o nombre, para que grite con mayor fuerza.  Y con la misma vehemencia de la gente, los políticos piden ser notados, que se sepa que estuvieron presentes, se acercan al público, le sonríen, lo saludan de mano como si fueran grandes amigos, se toman selfies.  

Como en todos sus actos públicos, el Jefe de Gobierno aparece vestido de traje y no con la camiseta gris que le hemos visto incesantemente a través de la pantalla, llega rodeado de políticos y por su forma de conducirse resulta imposible relacionarlo con el ciudadano, abogado y ser humano de su publicidad oficial.  En las escalinatas levanta el puño, como en señal de victoria, y una vez más saluda al público como político, no es innecesaria la aclaración porque la mecánica corporal del ademan que ejecuta sólo lo he visto en políticos, estrellas de popy mis universo.   

El mandatario ha entrado al recinto y en las pantallas no transmiten como se desarrolla el informe, pero no importa, los manifestantes han dejado de gritar y comienzan a segregarse, es momento de echar un taco, literalmente, los líderes reparten platos de unicel y circulan los famosos tacos de canasta de chicharrón, frijol y papa.

En uno de los huecos, que dejaron los ahora comensales, aparece una espontánea con  una consigna escrita en hoja tamaño carta: "Mancera tu gobierno dejó impunes cientos de feminicidios ¡Basta!". Si bien, por el tamaño de la hoja y por el número de manifestantes a favor, resultaría inofensiva la protesta, los adeptos al Jefe de Gobierno no lo consideran así.  Primero la rodean con cartulinas con leyendas como: "Te queremos Mancera te queremos", y después la tapan con banderas amarillas del PRD. Desconozco si en la confusión le arrebataron su hoja o simplemente decidió guardarla, lo cierto es que termina arrinconada y sin el papel.

Las porras han cesado, de la enfuria inicial sólo quedan unos esporádicos chiquitibum, al igual que la paradoja del árbol que cae, me pregunto, si un acarreado grita, pero no hay ningún político que lo escuche ¿gritó en realidad?

Ya pasa de la 1:30, por fin las pantallas transmiten lo que ocurre en el pleno de la Asamblea, es momento del discurso de Mancera,  los manifestantes son un tercio menos que al principio, el gobernante habla por más de una hora, pero por alguna razón las buenas noticias que anuncia no conectan con la gente que previamente le aplaudió con locura, de las bocinas se escuchan las ovaciones que ocurren al interior, pero afuera no hay reacción alguna.

El mandatario abandona el recinto y de nuevo los gritos, de hecho después de la partida de Mancera las porras continúan por varios minutos, el Jefe de Gobierno era lo de menos, lo importante es que el diputado o Jefe Delegacional que los convocó viera que estuvieron presentes y que aguantaron.

Disciplinados disimulan el cansancio, el sudor, la sed y las quemaduras por el sol. Aquellos que decían no ser acarreados, no se van hasta no recibir el agradecimiento de su diputado o jefe delegacional.


Staff C / El Andén

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Etiquetas: Miguel Ángel Mancera 5° Informe de Gobierno Asamblea Legislativa