Ciudad de México 18-10-2017
Los sismos como el inicio de un año de solidaridad
Ideas

Los sismos como el inicio de un año de solidaridad

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Por Fernando Hernández Marquina


Los sismos que azotaron a México durante el mes de septiembre trajeron, sin duda, momentos terribles y difíciles para miles de familias. Muchos de nosotros vivimos el sismo del 85 sólo a través de los otros: padres, amigos, primos; todas las personas mayores que sintieron de primera mano el ya mítico terremoto. Lo que yo recuerdo son las anécdotas, las fotos y videos que se repiten cada 19 de septiembre; todo aquello que quedó en la memoria colectiva.

 

Nunca pensé que reviviría esas memorias de forma tan vívida. El 19 de septiembre de 2017, después de desalojar mi oficina tras la segunda alerta sísmica del día, vi cómo las redes sociales y los medios se llenaban de imágenes de la Ciudad de México con nubes de polvo, gente asustada en las calles, escombros de lo que antes fueron edificios. Poco a poco fueron llegando noticias sobre derrumbes, explosiones, fugas de gas.  Las imágenes eran muy similares a aquellas de 1985, excepto que ahora podíamos verlas a todo color, en tiempo real, en cualquier pantalla, particularmente en la del celular.

 

Pese a la magnitud de la tragedia, lo que vi las horas siguientes al sismo me llenó de orgullo y esperanza. Como en el 85, la participación ciudadana no se hizo esperar. Miles de personas abarrotaron las zonas de derrumbes con la intención de ayudar. En todos lados surgieron centros de acopio y prácticamente todos tuvieron un exceso de apoyos entregados. Por días, los ciudadanos desfilaron donde se requería su esfuerzo, al grado de sobrepoblar algunos sitios que se creían faltos de ayuda.

 

A costa de la tragedia, entre los escombros encontramos algo igual de valioso que la vida: nos reconocimos como una comunidad. Como en mucho tiempo no se veía, trabajamos por un México unido. El 2018 ya no será sólo un año más de elecciones: el próximo 19 de septiembre, conmemoraremos por partida doble el dolor y, sobre todo, la solidaridad.

 

El mundo fue testigo de la unión con la que enfrentamos la tragedia, dejando de lado ciertos complejos, prejuicios y rivalidades políticas. De nueva cuenta, dimos una muestra enorme de compañerismo, voluntad y amor al prójimo. Ojalá, en todo el mundo, cada que se hable de ayuda se piense en México. Como ciudadanos, no debemos olvidar el valor que eso tiene y la responsabilidad que representa para el futuro.

 

Mientras terminan los últimos trabajos en los edificios colapsados, ya comienza el proceso de reconstrucción. La ayuda debe seguir llegando para las familias afectadas, que todavía necesitan un lugar dónde vivir. La sociedad también se reconstruirá, después de años en los que parecía reinar la apatía y el desinterés de los ciudadanos para participar en cualquier acto colectivo. Todo este proceso debe ser transparente, con el único objetivo de regresar la tranquilidad a todos los mexicanos. Como todo proceso, tomará tiempo concluirlo y obtener sus frutos, sin embargo, lo estamos iniciando con la mejor actitud, dando nuestra mejor cara. Que venga lo mejor para México.


Pluma invitada

El Andén

Etiquetas: Sismo CDMX Solidaridad 19S