Ciudad de México 23-06-2017
Mancera, las porras, las
Vida Urbana

Mancera, las porras, las

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Acudí por puro morbo. Sabía que el jefe de gobierno de la ciudad estaría en mi colonia, Héroes de Padierna, es más en el deportivo Sánchez Taboda donde pasamos horas de esparcimiento.

Llegué muy temprano porque temía que no me dejaran pasar ante la excesiva vigilancia que puede tener una figura como Mancera. Mi sorpresa al llegar fue que pasé sin problema, al entrar me entregaron un globo y una playera con la leyenda Capital Social, tomé asiento y esperé.

Cerca de las 11 de la mañana mi desesperación se hacía evidente, dos horas y nada que llegaba el jefe de gobierno, ya había platicado de todo con mis vecinas de asiento y colonia, que si faltaba seguridad, que el deportivo necesitaba un transformador, que no habían podado en años, que no nos daban pintura, etc, etc.

Pero quería ver a Mancera, así que aguanté. Por fin,después de dos horas y media de espera,el altavoz anunció la llegada "aquí está nuestro jefe de gobierno, démosle la bienvenida, Mancera, Mancera, Mancera".       

                                           

Entre el tumulto pasó al ladito de mi, lo alcancé a tocar, me devolvió una sonrisa, y le pedí podas para la colonia y un transformador al deportivo. Subió al templete con su equipo, vi al jefe de la policía, a Patricia Mercado y al líder del sindicato de los trabajadores del gobierno, un tal Ayala.

Un funcionario, que después me enteré era el secretario de desarrollo social, fue quien con porras y gritos presentó al jefe de gobierno, "un hombre comprometidocon ustedes, un hombre cercano a ustedes, quiero pedirles un porra fuerte, fuerte, fuerte, una, dos, tres..."

Y de pronto ya estaba yo coreando Mancera presidente, presidente, presidente. Mi sorpresa fue mayor cuando en medio de su discurso dice "aquí nos acaban de decir que al deportivo le hace falta un transformador, y ya quedamos que se los vamos a dejar".

Terminado el evento, aproveché para acudir a los módulos de Semovi, al de la secretaría del trabajo y de paso, a comprar jabón y galletas en el módulo de la central de abasto, sólo me faltó la selfie y un beso con Mancera. Día completo, aunque hasta ahorita no sé si el transformador ya esté funcionado y las podas, todavía no llegan a mi calle.

Fotos: Contraluz 



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Etiquetas: CDMX Miguel Ángel Mancera Semovi Patricia Mercado