Ciudad de México 24-07-2017
Mancera, el Macron mexicano
Ideas

Mancera, el Macron mexicano

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Desde el momento en que supimos que Emmanuel Macron ganó las elecciones en Francia, algunos articulistas y opinólogos mexicanos identificados con las posiciones políticas más conservadoras del país, identificaron a Miguel Ángel Mancera como "el Macron mexicano". Tienen razón, pero no necesariamente sus razones son suficientes para entender tal similitud.

El principal argumento que periodistas como Pablo Hiriart, Ricardo Alemáno Jorge Fernández Meneses lanzan para sustentar su afirmación es que ambos políticos han demostrado su independencia respecto a los partidos políticos tradicionales, es decir, que estos personajes en su individualidad representan la alternativa a la partidocracia y aún mejor, a la amenaza de todos aquellos modelos políticos que cuestionan la viabilidad del liberalismo económico y que perniciosamente son clasificados de manera genérica como populismos.

Es cierto, tanto Macron como Mancera tienen  experiencia en actividades de gobierno sin haber cristalizado una carrera partidista, aunque los dos sí utilizaron las estructuras de los partidos políticos para competir por la vía electoral, por lo menos en un primer momento.

Así, con el empuje logrado durante el gobierno de Hollande, Macron decidió fundar su propio partido y Mancera ahora mismo utiliza a los operadores del PRD para construir una "candidatura ciudadana". La independencia de los dos políticos puede explicarse como la reacción a la crisis de la democracia representativa a través del modelo de partidos.

La respuesta que ha cautivado a un importante sector de la clase media tanto en Europa como en América Latina es la consolidación de proyectos políticos que giran alrededor de personalidades carismáticas como la de Macron y en menor medida la de Mancera. En consecuencia la agenda de este tipo de perfiles se mantiene al centro del espectro político, rescatan como algunos dicen: "lo mejor de la izquierda y de la derecha".

El resultado de esta ambigüedad ideológica es la captación de los votantes dispersos. Casi siempre el centro político ofrece seguridad a la clase media y ofrece a quien se sitúa en esa posición la posibilidad de tejer alianzas con políticos profesionales de cualquier otro color, a excepción de las posiciones maximalistas localizadas en los extremos.

Su independencia de las tradiciones partidarias no los hace políticos antisistema como a muchos les ha gustado definirlos, al contrario, personajes como Macron representan un respiro para el sistema político dominante. La retórica de la democracia participativa y ciudadanizada  está acompañada en los hechos por acciones que prometen la precarización laboral y los recortes al gasto público en un contexto de Estado de excepción que potencializa las diferencias de clase y los enconos étnicos.

Para el caso mexicano Mancera se presenta como la alternativa progresista a la izquierda de Andrés Manuel López Obrador, que en realidad es mucho más moderada que la construcción amenazante que han hecho de ella sus detractores.   

Los proyectos de Mancera y Macron comparten el mismo sentido político, la diferencia quizá sea que después de cuatro años gobernando la Ciudad de México el primero está completamente desgastado ante una fracción importante de la opinión pública. De acuerdo con el último estudio de Parametría, Mancera tiene un índice de desaprobación del 65 por ciento, en cambio Macron está comenzando con el respaldo de la mayoría parlamentaria. 


Saúl Rivera

Politologuea, analiza la vida chilanga y jura que juega a las trais con su hijo de año y medio. @saulrjz

El Andén

Etiquetas: Miguel Ángel Mancera Emmanuel Macron