Ciudad de México 23-01-2018
Morena y el PRI, la farsa de las precampanas en la Ciudad de Mexico
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Morena y el PRI, la farsa de las precampañas en la Ciudad de México

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Lo más lógico sería pensar que sin contienda no es posible una precampaña, pero Claudia Sheinbaum y Mikel Arriola demuestran lo contrario

Entre las novedades de la reforma electoral de 2007 estaba la regulación de las precampañas como el espacio idóneo para la competencia interna de los partidos políticos, señalaban sus promotores.

La idea, como explica marco Baños, consejero electoral del Instituto Nacional Electoral (INE), es garantizar el piso parejo para los contendientes de un mismo instituto político, con la participación de militantes y simpatizantes para definir de manera más competitiva las candidaturas a puestos de elección popular.

Sin embargo y pese a los candados que marca la legislación electoral, en muchos casos las precampañas no son otra que cosa que 60 días para que los partidos promocionen anticipadamente a sus candidatos, de tal suerte que la competencia solamente es una simulación o de plano inexistente, como está sucediendo ahora mismo en la Ciudad de México.

De las tres fuerzas políticas que competirán por la Jefatura de Gobierno, solo una de ellas tiene un proceso competitivo para designar a su candidato o candidata, se trata del PRD.

El partido del sol azteca, en coalición con el PAN y Movimiento Ciudadano, tuvo prioridad para elegir a su abanderado para el gobierno de la ciudad. Se pensó originalmente que la candidatura quedaría en manos de Alejandra Barrales, pero finalmente también se inscribieron como precandidatos Salomón Chertorivski y Armando Ahued.

Los perredistas definirán a su candidata o candidato según los resultados de tres encuestas simultaneas que aplicarán entre población abierta el próximo fin de semana.

La historia es distinta en Morena y el PRI. En el partido de Andrés Manuel López Obrador se supo desde agosto pasado que su candidata sería Claudia Sheinbaum, quien apareció en primer lugar de las preferencias de una encuesta interna para convertirse en coordinadora de partido, o mejor dicho, candidata.

Para evitar problemas con la legislación electoral e incurrir en actos anticipados de campaña, el partido inscribió a Sheinbaum como precandidata solo hasta el 10 de diciembre. Desde entonces se aparenta una competencia interna con la participación de otra precandidata, la misteriosa Cristina Cruz. No hay más, en Morena va sola la exdelegada de Tlalpan.

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En el partido tricolor la historia es similar, luego de que a nivel nacional el priismo optara por José Antonio Meade como su candidato a la Presidencia de la República, en la Ciudad de México apareció sin previo aviso el exdiretor del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Mikel Arriola, a quien convirtieron en precandidato único a la Jefatura de Gobierno, si mayor mérito que su amistad con el exsecretario de Hacienda.

Si las precampañas suponen la competencia entre distintos aspirantes a una candidatura, lo más lógico sería suponer que existieran por lo menos dos precandidatos registrados.No obstante para el INE sí es posible que participe un precandidato único en las precampañas y tenga acceso al tiempo establecido para radio y televisión, siempre y cuando los mensajes se dirijan exclusivamente a la militancia partidista.

Contrario a la decisión del organismo electoral existe jurisprudencia en la materia que advierte lo evidente: no hay precampaña si no hay contienda, pero en fin, ya sea competencia simulada o precandidatura única, la ciudadanía en general e independientemente de su filiación partidista tendrá que seguir escuchando y observando spots de los precandidatos hasta el próximo 11 de febrero.


Saúl Rivera

Politologuea, analiza la vida chilanga. @saulrjz

El Andén

Etiquetas: Morena PRI PRD Claudia Sheinbaum Mikel Arriola Alejandra Barrales Salomón Chertorivski Armando Ahued