Ciudad de México 25-06-2017
Paulo Cesar Martinez, un politico humanocentrista
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Paulo César Martínez, un político humanocentrista

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Amante de la historia, de espíritu soilidario y deseoso por aprender a tocar el acordeón

Un vistazo al pasado, a la añoranza, a ese tiempo donde los juegos y risas de un niño salían a flote con las canicas, el bolillo, el stop y los soldados, o el gusto que causaba ver la serie televisiva Combate. Estas remembranzas iluminan los ojos de nuestro entrevistado Paulo César Martínez.

Un joven comprometido con sus ideales, solidario con la gente y de amplia trayectoria política, el diputado local, no duda en señalar que es un individuo clásico nostálgico, pues costantemente regresa en su mente a situaciones que le permiten reflexionar sus acciones cotidianas.

Dice que no tuvo suerte en el ambiente social, sin embargo es abrigado por ciudadanos y compañeros; su familia está en un punto primordial, donde compartir los espacios que tienen es ineludible.

No oculta su pasión por la lectura y la historia, sino hubiese seguido el camino de la economía y la política, estaría tocando en un grupo de rock, aunque dice, está aún a tiempo para tomar clases de acordeón.

¿Cuáles son tus tres películas favoritas?

La primera es un documental que se llama Malcom X, me marca porque cuando vienes de los barrios populares y tus alternativas de sobrevivencia y desarrollo son muy limitadas, eso no impide que sigas adelante en términos de estudios, de formación.

 

Otra es Mongol, la historia de Gengis Kan desde muy niño, ahí analizan todas las causas que lo llevaron a ser ese gran dirigente, los tropiezos, ir contra corriente, luchar hasta conseguir unificar a todos los mongoles y ser esa nación que logró conquistar a toda Asia.

 

La tercera es Sin Límites, donde se habla de una pastilla que hace que tu cerebro funcione al 99 por ciento de su capacidad, es ciencia ficción, el problema que se tiene es que el hombre ha perdido la capacidad, el conocimiento de su fuerza, de su fortaleza y eso lo lleva a alcanzar cosas limitadas.

¿Qué odias del ser humano?

Tengo formación humanista, tuve la oportunidad de estar en países del bloque socialista, en Corea del Norte, Cuba, y ahí se habla del humanocentrismo, o sea a partir el ser humano se desarrollan todas las capacidades del mundo, entonces tengo mucha confianza en el ser humano, lo que no comparto, es esa incapacidad de razonar por propia cuenta y que lo lleve a hacer acciones teledirigidas. 

¿Y la contraparte?

Tengo mucha confianza en que la humanidad en algún momento va a poder recomponer.

¿No es paradójica esta postura?

Si vas a nuestros pueblos y te encuentras a una señora que aunque no tenga nada, te ofrece todo lo que tiene, es entonces ahí cuando resurge la confianza en el ser humano.


¿Confiar en la solidaridad?

En la solidaridad, en la hermandad, en ser cooperativos, qué necesitamos hacer, cambiar las condiciones y eso es lo que motiva a participar en un partido político.


¿Lecturas a las que recurras constantemente?

Soy economista, El Capital, es muy difícil de digerir porque es muy amplio, son tres tomos. El primer libro la mercancía; el segundo la circulación y la tercera parte es la distribución, o sea, la lucha monopólica.

 

Otro que más bien es un discurso, "La historia me absolverá" de Fidel Castro y en él habla de la situación en Cuba, pero lo más impresionante, es que lo dijo de memoria, habló cinco o seis horas, y por no abusar, sacó unos artículos de periódico, donde señalaba a Baptista y la persecución.

Y otro es de Francisco Martin Moreno, "Arrebatos carnales", es una trilogía, ahí te permite ver la cuestión humana, no sabemos si entra la ficción y datos históricos reales, pero ayuda a ver desde otra óptica.

¿Qué te divierte, qué te saca una sonrisa o te hace feliz?

Platico mucho con mis compañeros, hago uno por ciento de actividades administrativas y 99 por ciento de diálogo. Lo que me da, no risa, más bien felicidad es cuando veo el avance de ellos, me llena alegría.

¿Es decir, te da alegría el gusto que se genera en la gente?

Sí, además también soy muy retro.

¿Por qué?

Me gusta ver cosas antiguas, caricaturas que disfrutaba, películas de Tintán, como soy generación de la guerra fría, pues todos los dibujos animados eran de inspectores, como el Inspector ardilla, La hormiga atómica, el elefagente.

¿Eres un retro o un clásico?

Me gusta mucho Tintán, grabó muchas películas en el distrito de que represento, ahí en el Parque María Luisa en Gustavo A. Madero se filma El Revoltoso.

¿Si no hubieses sido economista y político, en dónde estarías?

Me gustaba la música, antes yo tocaba la guitarra clásica, cuando llegué a la universidad entré a las Águilas Blancas, y me rompí el dedo, dejé de tocar, pero mi ilusión era como joven tener un grupo de rock.

¿Si tuvieras tiempo libre qué te gustaría retomar?

Tocar el acordeón.

¿Sueñas en blanco y negro o a color?

Tengo la fortuna de soñar a color, pero sueño en que México cambie, ese es parte de lo que me hace levantarme a diario, ayudar a la transformación del país y dar oportunidad a las nuevas generaciones.

¿Qué jugabas de niño?

Insisto, como generación de Guerra Fría jugábamos siempre soldados, combate, stop, declaro la guerra en mi contra de mi peor enemigo que es.. y luego algunos juegos que son muy de barrio, bolillo, canicas.

¿Paulo es un político de escritorio, un técnico o de calle?

Somos de calle 100 por ciento, y las personas así lo reconocen, la gente nos recibe bien, sabe que somos parte de ellos, la misma población te da esa posibilidad.

¿Entonces te fusionas con el asfalto?

Si, hablamos, platicamos y soñamos como ellos, porque así somos.


Foto: Cortesía diputado Paulo César Martínez



Gabriela Rivera.

Comunicadora. Dejó la danza contemporánea y pasó al tutú político. Convirtió los giros en metáforas. @GRIVERA72

El Andén

Etiquetas: Paulo César Martínez Gustavo A. Madero Diputado