Ciudad de México 23-01-2018
Se equivoca Morena al desdeñar el pacto de civilidad
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Se equivoca Morena al desdeñar el pacto de civilidad

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Tienen razón los militantes de Morena cuando dicen que debería bastar con que se aplicara la ley para llevar en paz la contienda electoral. Por eso no firman un pacto de civilidad, porque ese es un papelito sin impacto, pero ahí, perdón, no les asiste las razón.

¿Por qué? Porque hay una regla que no está en la ley y que se ha roto sistemáticamente en los últimos meses por los partidos políticos, por todos, pero principalmente por Morena.

Esa regla es la del respeto al adversario como precondición básica para jugar con las reglas de la democracia. Andrés Manuel López Obrador, César Cravioto, John Ackerman y Martí Batres, principal, pero no exclusivamente, han ido minando la posibilidad de que sus seguidores y los seguidores de sus adversarios se consideren jugadores políticos con puntos de vista diferentes sobre la vida pública. No existe el otro con una visión equivocada. No. Existe la mafia del poder -un enemigo- y la representan todos los que no estén con ellos. Yo muchas veces he sido acusada de formar parte de esa mafia del poder, lo mismo que Marichuy, la aspirante indígena a una candidatura independiente y todos los que se atreven a cuestionar la alternativa que representa López Obrador.

Por eso, sin que haya impunidad para los golpeadores, provocadores, perredistas o trabajadores de la delegación Coyoacán que han protagonizado peleas en mitines políticos, el pacto de civilidad tiene sentido. Es para recordar, sobre todo a los militantes, que los partidos políticos y sus representantes no son enemigos mortales sino adversarios en democracia. Que se pueden dar la mano aunque voten diferente.

Morena, el PES y el PT están equivocados al desdeñarlo, pues aunque no sirve para detener a los golpeadores ni a los provocadores (para eso, efectivamente, está la ley), sirve para detener el mensaje de guerra entre los simpatizantes de los distintos partidos. Si no lo detienen, basta un provocador, un adversario o un golpeador profesional para encender las antorchas. 


Ivabelle Arroyo

Directora de El Andén. Lee en bicicleta, escribe con un cucharón de cocina y le intrigan los rufianes. @ivabelle_a

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